martes, 13 de enero de 2009

La inmortalidad genética otra vez en el tapete

En septiembre del año pasado publiqué un post en el que abordaba la cuestión de los avances en genética en dirección hacia la inmortalidad del ser humano.

Parece ser un tema recurrente, al menos en La Vanguardia, ya que hoy publican una entrevista muy parecida a Juan Carlos Izpisúa, otro investigador.

Y cada vez que leo una de estas entrevistas no puedo evitar poner a andar mi imaginación. El investigador dice que, como especie, estamos muy cerca de vencer la muerte celular, con lo cual, en primera instancia se podrían curar muchas enfermedades que hoy no tienen cura (como reclamaba Graciela en los comentarios de aquel post mío), y en última instancia se podría alcanzar la inmortalidad y/o la juventud eterna.

Científicamente la humanidad está muy cerca de eso, según Izpisúa, y lo que resta por plantearse los "obstáculos éticos". Estoy de acuerdo que mientras el ser humano no consiga formas alternativas de alcanzar el bienestar común en situación de superpoblación, pensar en la inmortalidad del ser humano es pesadillesco: guerras, hambres, enfermedades, como apuntaba Andrea, también en los comentarios de aquel post. Pero estoy convencido de que el hombre va a encontrar la forma de colonizar otros planetas, y entonces sí, el paradigma de la existencia humana va a ser radicalmente distinto al actual (humanos eternos y dispersos por el universo). Mientras tanto, es una lástima que los descubrimientos genéticos estén más "adelantados" en este sentido que los espaciales, pues este desfasaje podría provocar mucho sufrimiento.

La entrevista a Izpicúa responde a una inquietud de Graciela: si se descubre lo que este genético dice que está por descubrirse, la muerte va a pasar a ser una opción. Resta por ver, eso sí, en qué edad nos detenemos -si es que nos detenemos- y si es revertible en caso de arrepentirnos.

¿Se imaginan un mundo en el que te encuentres con una persona de 140 años de edad con cuerpo de 20? Al menos en el campo de las relaciones amorosas y sexuales el paradigma podría cambiar radicalmente. Lo dejo a su imaginación...

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Premio al esfuerzo personal


¡Qué honor! Recibí el premio al Esfuerzo Personal de parte de Graciela Ventimiglia, de Mezcla Azul.

Se trata del primer premio que recibo y no podía venir de mejores manos. El blog de Graciela lo sigo desde hace un tiempo y nunca deja de sorprenderme con cosas nuevas. La verdad es que no sé cuál es su secreto (tampoco le pediré que lo revele), pero siempre encuentra cosas novedosas en tecnología... ¡y todas de color azul!

Como no sigo demasiados blogs (y los que sigo no suelen tomar este tipo de premios), no voy a seguir la cadena y no se lo voy a conceder a nadie más. Si pudiera se lo concedería a Mezcla Azul, pero ¿se puede hacer dos esfuerzos en una misma persona? O mejor aun, ¿puede un esfuerzo tener dos personas? Puede una misma persona tener dos esfuerzos y dos personales? No voy a seguir consumiendo mi Esfuerzo Personal en estas disquisiciones, porque, aunque no lo crean, mi Esfuerzo Personal es escaso.

Gracias Graciela y felicitaciones por tu blog.

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lunes, 5 de enero de 2009

Problema solucionado

Listo, se solucionó el problema de La Contra. Parece que fue un error de ellos nomás... y de fin de semana.

Hoy ya pude leer la entrevista a un experto en Derecho del Arte, que por cierto dice cosas muy interesantes. Vayan y léanla.

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domingo, 4 de enero de 2009

Problemas en la versión online de La Contra

No sé qué pasó, pero hoy no pude leer la entrevista de La Vanguardia a Margaret Shannon. Parece que habló sobre los bosques, un tema que, a priori, parece interesante.

El tema es que puedo leer sólo el párrafo introductorio y el resumen final. Creo que hubo un error de La Vanguardia, o... ¿cambió de sistema y ya no son gratuitas las entrevistas?

Si alguien ahí sabe la respuesta, por favor me lo comunique en los comentarios. Gracias.

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jueves, 1 de enero de 2009

Plan Ceibal: la importancia de la integralidad

Veo que la grandeza del Plan Ceibal no acaba en su idea básica y primordial (el regalo de una laptop a cada niño uruguayo que no tenga acceso a ordenador), sino que se constituye, más que nada, en su integralidad.



Fuente de la foto

¿A qué me refiero con esto? A que una de las cosas más importantes de un programa de estas características es que funcione como una empresa con servicio de post-venta. He visto que el plan incluye cursos a las maestras para enseñarles a utilizar las laptops, pero ahora veo una foto más amplia.

Dos voluntarios han redactado un manual para el uso de la laptop, destinado a los padres. ¿Acaso la maestra es la única guía de los chicos? Pero no sólo eso. El manual es distribuido en forma gratuita. Los chicos pueden pedirlo por email e incluso bajarlo de internet.

¿Y qué pasa si la computadora sufre algún desperfecto o incluso se rompe? Explica Annick Peter, uno o una de los autores del manual (no se dice su género): "Cuando una máquina se rompe, el niño y su familia tienen un teléfono
del LATU (Laboratorio Tecnológico del Uruguay) para llamar: 0800 ceibal. En esa línea pueden asesorarlo. La
computadora está asociada a la cédula de identidad del niño y desde
Montevideo pueden ayudarlo. Si el problema no puede arreglarse por
teléfono, tienen que llamar al correo y pueden enviar por correo la
máquina al LATU, también en forma gratuita. El traslado es gratuito, no las reparaciones. Las reparaciones
pueden salir hasta 800 pesos y las paga la familia del usuario".

Este último punto (los 800 pesos) queda fuera de la idea de integralidad, y creo que el gobierno debería hacer algo para subsanarlo. Pero mientras tanto, en las escuelas se han organizado comisiones para ayudar
con el gasto, según exlpicó Peter.

En definitiva, creo que la integralidad de este programa, que cubre todos los aspectos adyacentes a la entrega de la computadora, es lo que lo diferencia de un simple acto de filantropía. Afortunadamente, los chicos pobres de mi país no van a caer en la brecha digital.



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domingo, 28 de diciembre de 2008

La falta de memoria en Medio Oriente

Leía la entrevista de La Vanguardia al artista japonés Hitonari Tsuji y, extrañamente, me hacía acordar, escalofriado, a lo que pasa actualmente en Medio Oriente.



El tipo cuenta cómo su abuelo, Hitonari, construyó un buda con huesos de sus seres queridos, para preservar su memoria. Harto de la muerte de estos seres queridos en las guerras mundiales, el tipo se convenció de que lo único que realmente mata a una persona es el olvido de su memoria.

Y me preguntaba: ¿cuántos Hitonaris habrá en estos momentos en Gaza? Discúlpeseme lo que pueda parecer amarillismo, pero ¿cuántos merodearán estas horas entre los escrombros buscando trozos de memoria de sus seres queridos?

Desde este humildísimo espacio, quiero sumarme a ellos para contribuir con la memoria de al menos 280 seres humanos que no conozco, víctimas de la opresión y el imperialismo.

Parece que la memoria es un bien tan valioso como delicado. Hoy, el pueblo de Israel conserva una memoria parcializada. Olvida el destino de los pueblos que oprimen a otros, y sobre todo, olvida el destino que espera a quienes han olvidado.

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domingo, 21 de diciembre de 2008

El apabullante ruido de los emprendedores

Tomemos un ejemplo bruto, no representativo, tonto. Aunque tal vez sea un ejemplo pulido, representativo y brillante. Puesto que la evidencia más primaria está en él: el ruido que hacen los gurúes del "entrepreneurismo", del "espíritu emprendedor".

Hoy leí la entrevista de La Vanguardia a Oscar Sánchez, "emprendedor que aboga por retirarse a los cuarenta", y me vino una asociación directa hacia todos los artículos de "emprendedorismo" que leí por ahí, especialmente en Autorneto. Y me subió la rabia. Me subió la rabia contra todos estos gurúes de la plata fácil, esos personajillos de Siglo XXI fukuyameros que aseguran y recontraaseguran que todos, sin excepción, pueden ser felices si emprenden un negocio.

Pero después lo pensé un poquito más y me dije: ¿por qué no llevar esto a algún lado, por qué no afinar la puntería? Y allí, entonces, encontré el corazón del problema: lo que hacen estos gurúes es un estruendoso ruido, frente al silencio de la mayoría.

Si tomamos el ejemplo de Autorneto, comparémoslo con el único artículo que hallé contra esta gente. El ejemplo toma dos variables (a favor y en contra) en un mismo sitio, y la diferencia es... apabullante. Decenas de artículos a favor contra uno solo en contra.

Simplemente, los "emprendedores" hablan y hablan y hablan. Y es claro que tienen una agenda. Andan por ahí predicando la felicidad como si no existieran contradicciones irresolubles dentro del sistema capitalista, como si todos tuviéramos los mismos intereses, como si no existieran las clases. ¿A quién le hablás vos, Oscar Sánchez? No te escondas más: le hablás a los hijos privilegiados de tu propia clase, esa clase que trabaja en multinacionales y llega "a la cima" y tiene "todo" a los 35. Oscar Sánchez es sólo un nombre para mencionar a esta nueva especie de casta de "emprendedores", que todo lo manejan en términos intra-neoliberales como si no tuvieran ideología, o peor aun, como si no existiera ideología.

¿Cómo se emprende si no se tiene dinero?, le pregunta la colega a Sánchez, quien contesta: "La gran mayoría de los proyectos que se emprenden no necesita una gran
financiación: esa es la excusa para no emprender. Lo más importante es
creer que tu talento va a llevarte a donde quieras, y ese talento es el
que te ayudará a conseguir los recursos". Vale. "Creer". "Talento". "Amor", como dice en otro pasaje. Todos términos utilizados por los predicadores del sistema para esconder los términos que realmente rigen la economía: explotación, neocolonialismo, patronazgo de los ricos que pueden educarse y servidumbre de los pobres, para mencionar sólo algunos.

"Hay que abrirse camino en un nicho de mercado, especializarse y
aprovecharse de las nuevas tecnologías, que hacen innecesarias las
grandes estructuras", dice Sánchez, y aunque hay algo de cierto en lo que dice, habla como si el mundo no estuviera siendo dominado cada vez más por las grandes multinacionales, como si Google fuera una organización seminal, sin "grandes estructuras".

Como siempre, desde la Revolución Industrial hasta nuestros postindustriales y neoliberalísimos días, el sistema les da vidriera a estos gurúes de lo emprendedor; desde siempre necesita crear la ilusión de que la explotación de otros hombres como vos puede llevarte a la prosperidad material, y de allí a la felicidad.

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