martes, 2 de septiembre de 2008

Genética contra el envejecimiento y por la inmortalidad

Hace unos días leía en La Vanguardia una entrevista a Peter Watson, historiador de las ideas, quien afirmaba que estamos viviendo una época "poco interesante" en materia de inventos. Confiando en mi memoria (La Vanguardia reserva su archivo para el servicio pago), recuerdo que Watson argumentó que hace 100 años la gente estaba hablando del invento del automóvil, la bombita eléctrica, el teléfono, las vacunas y otros cambios revolucionarios más. La edad de Watson (62), creo, influye en su afirmación.


Imagen tomada del blog de Macip

Hoy leo otra entrevista de La Vanguardia, en la que el investigador en Medicina y Cirugía Salvador Macip revela que se están haciendo descubrimientos sorprendentes en materia de genética (¡qué novedad! ¿no?). La cuestión es que lo que sugiere Macip -y también la periodista- es que la genética podría servir para que el hombre llegue a ser inmortal, una idea que hasta el día de hoy pertenece a la ciencia ficción, pero que, estoy convencido, podría volverse realidad.

Teniendo los conocimientos que tenemos (me refiero a la humanidad), la idea ya no parece tan complicada: simplemente habría que encontrar una forma de hacer que las células se repongan continuamente, sustituyendo a las muertas. Macip sugiere que no estaríamos tan lejos de eso. Y entonces, ¿realmente estamos en una época "poco interesante"?

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5 comentarios:

-- Andrea -- dijo...

Francamente, dudo, y espero, que eso no ocurra. Trabajo en investigación también, intentando encontrar que hace que una célula tumoral forme metastasis; y espero que algun dia consigamos que el cáncer deje de ser mortal, pero la muerte es algo natural, inherente a la vida, sin muerte qué futuro nos espera? Superpoblación, hambre, guerras por territorio...todo lo que ocurre hoy en día pero exacerbado. Ningún estudio acerca del envejecimiento tiene como finalidad que seamos inmortales, o al menos, desde mi ingenuidad, eso espero.

celegiqui dijo...

Andrea, gracias por tu comentario. ¿Te has puesto a pensar en la posibilidad de que el ser humano colonice otros planetas, tal como plantea Stephen Hawking? Es muy cierto lo que decís de la superpoblación, hambre y guerras; sin embargo, la exploración del espacio exterior y su colonización podría resolver esos problemas por unos cientos de años al menos.

Graciela Ventimiglia dijo...

MMM la verdad es que si me dieran a elegir no optaría por la inmortalidad, si viviéramos por siempre se termina la incertidumbre, la sorpresa y la lucha por vivir el cada día. Es como vos decís, al poco tiempo tendríamos que buscarnos otro mundo para colonizar...
También está el problema de qué edad elegir para seguir en ella por siempre: púber, adulto joven, etc... Y si después nos arrepentimos será que podremos cambiar de edad? Por ser que no quiero la inmortalidad parece que estoy pensando bastante en eso jaja. Son sólo supuestos y si llegara a suceder yo estaría muerta.
Lo que sí me gustaría es que se pueda llegar a mejorar la calidad de vida con la cura del cáncer, SIDA, Alzheimer y otras tantas que deterioran sin más al ser humano y llevan a una muerte prematura y en condiciones lamentables.
Saludos!!!!

celegiqui dijo...

Es curioso: la enorme mayoría de las personas con las que he hablado sobre este tema a lo largo de mi vida, me han dicho que si pudieran optar, optarían por ser mortales. Y digo que es curioso porque el tema que más preocupa, que más duele, al ser humano, es la muerte. Es una paradoja que me resulta muy curiosa: tu mayor temor es la muerte, pero cuando te dan a elegir, la preferís a la vida eterna.

Graciela Ventimiglia dijo...

El ser humano le tiene miedo a lo desconocido y a pesar de que genéticamente estamos preparados para aceptar la muerte, siempre es algo que provoca ansiedad y preferimos no pensar en ese día.
A pesar de todo, la mayoría contesta que no quisiera ser inmortal porque tampoco sabemos cómo sería, sólo en casos hipotéticos como en las películas. Y lo que vimos que sucede en ellas con los inmortales tampoco es alentador.
Y ya se sabe...más vale lo malo conocido que lo bueno por conocer.
Saludos!!!!