domingo, 21 de diciembre de 2008

El apabullante ruido de los emprendedores

Tomemos un ejemplo bruto, no representativo, tonto. Aunque tal vez sea un ejemplo pulido, representativo y brillante. Puesto que la evidencia más primaria está en él: el ruido que hacen los gurúes del "entrepreneurismo", del "espíritu emprendedor".

Hoy leí la entrevista de La Vanguardia a Oscar Sánchez, "emprendedor que aboga por retirarse a los cuarenta", y me vino una asociación directa hacia todos los artículos de "emprendedorismo" que leí por ahí, especialmente en Autorneto. Y me subió la rabia. Me subió la rabia contra todos estos gurúes de la plata fácil, esos personajillos de Siglo XXI fukuyameros que aseguran y recontraaseguran que todos, sin excepción, pueden ser felices si emprenden un negocio.

Pero después lo pensé un poquito más y me dije: ¿por qué no llevar esto a algún lado, por qué no afinar la puntería? Y allí, entonces, encontré el corazón del problema: lo que hacen estos gurúes es un estruendoso ruido, frente al silencio de la mayoría.

Si tomamos el ejemplo de Autorneto, comparémoslo con el único artículo que hallé contra esta gente. El ejemplo toma dos variables (a favor y en contra) en un mismo sitio, y la diferencia es... apabullante. Decenas de artículos a favor contra uno solo en contra.

Simplemente, los "emprendedores" hablan y hablan y hablan. Y es claro que tienen una agenda. Andan por ahí predicando la felicidad como si no existieran contradicciones irresolubles dentro del sistema capitalista, como si todos tuviéramos los mismos intereses, como si no existieran las clases. ¿A quién le hablás vos, Oscar Sánchez? No te escondas más: le hablás a los hijos privilegiados de tu propia clase, esa clase que trabaja en multinacionales y llega "a la cima" y tiene "todo" a los 35. Oscar Sánchez es sólo un nombre para mencionar a esta nueva especie de casta de "emprendedores", que todo lo manejan en términos intra-neoliberales como si no tuvieran ideología, o peor aun, como si no existiera ideología.

¿Cómo se emprende si no se tiene dinero?, le pregunta la colega a Sánchez, quien contesta: "La gran mayoría de los proyectos que se emprenden no necesita una gran
financiación: esa es la excusa para no emprender. Lo más importante es
creer que tu talento va a llevarte a donde quieras, y ese talento es el
que te ayudará a conseguir los recursos". Vale. "Creer". "Talento". "Amor", como dice en otro pasaje. Todos términos utilizados por los predicadores del sistema para esconder los términos que realmente rigen la economía: explotación, neocolonialismo, patronazgo de los ricos que pueden educarse y servidumbre de los pobres, para mencionar sólo algunos.

"Hay que abrirse camino en un nicho de mercado, especializarse y
aprovecharse de las nuevas tecnologías, que hacen innecesarias las
grandes estructuras", dice Sánchez, y aunque hay algo de cierto en lo que dice, habla como si el mundo no estuviera siendo dominado cada vez más por las grandes multinacionales, como si Google fuera una organización seminal, sin "grandes estructuras".

Como siempre, desde la Revolución Industrial hasta nuestros postindustriales y neoliberalísimos días, el sistema les da vidriera a estos gurúes de lo emprendedor; desde siempre necesita crear la ilusión de que la explotación de otros hombres como vos puede llevarte a la prosperidad material, y de allí a la felicidad.

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2 comentarios:

Graciela Ventimiglia dijo...

El que diga que sin dinero se puede emprender un negocio rentable, es un charlatán.
Aunque sea tomando créditos especiales para microemprendimientos, pero siempre se necesita dinero.
A no ser que sea una idea tan brillante que los capitalistas se peleen por financiar un proyecto...
Saludos

Graciela Ventimiglia dijo...

me podrías escribir para que tenga tu mail?