miércoles, 29 de julio de 2009

Cómo funciona el vale-cultura de Brasil

La semana pasada, el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, envió al Parlamento el proyecto de ley que crea el "vale-cultura", un tique de 50 reales (16 euros) mensuales para el consumo de productos culturales por parte de trabajadores con hasta cinco salarios mínimos (2.325 reales). El gobierno brasileño estima que unos 12 millones de trabajadores podrán acceder al beneficio.



Con el tique se podrá comprar entradas al cine, teatro, espectáculos de música y danza, museos, libros CDs y DVDs. Según el secreatio nacional de Fomento e Incentivo a la Cultura, Roberto Nascimento, los 50 reales alcanzan para comprar un libro, ver una obra de teatro y entrar a un museo.

Pero lo que yo quería saber era quién coños daba el tique. Cuando me puse a buscar información en internet sobre la iniciativa, me fue muy difícil entender cómo funcionará, ya que nadie lo decía claramente. Todo lo que leí por ahí hablaba de que "funcionará como el vale-alimentación y como el vale-transporte". Ajá. Y los que vivimos fuera de Brasil, ¿cómo entendemos eso? Por otro lado se hablaba de que además, las empresas que se acojan al programa recibirán beneficios impositivos. Entonces me quedaba la duda: ¿quién da el vale-cultura, el gobierno o las empresas? ¿Es un vale que da directamente el gobierno y que además las empresas pueden dar? ¿Es un vale que el gobierno obliga por ley a las empresas a otorgar a sus trabajadores? Bueno, no, nada de eso.

Después de mucho navegar llegué a la respuesta. Es un plan de participación triple: Estado, empleadores y empleados. El Estado -promotor del proyecto- participa con una renuncia fiscal; las empresas son las que compran el tique y lo entregan a sus empleados, a cambio de un descuento de hasta 1% de un Impuesto a la Renta; y los empleados participan en el costo con hasta 10% del valor del tique, es decir, hasta 5 reales. La ley prevé que la participación de los empleados se fije en base a un cálculo que tiene en cuenta su ingreso, su composición familiar y el presupuesto familiar.

En resumen, el Estado aporta su renuncia fiscal, los empleados ponen la plata a cambio de ese beneficio (me imagino yo que les conviene) y el empleado, que es el beneficiario, pone casi nada o muy poquito. Obviamente, el vale-cultura no puede ser integrado al salario del trabajador, sino que debe ser un beneficio extra. Lo que resta por ver es si las empresas se acojieren masivamente al programa o no una vez que sea aprobado por el Parlamento.

El gobierno brasileño estima que la iniciativa inyectará 600 millones de reales (198 euros) al sector cultura.

Algunos números
  • 13% de la población brasileña va al cine al menos una vez al año
  • 17% compra libros
  • 92% nunca visitó un museo
  • 93% nunca fue a una exposición de arte
  • 78% nunca asistió a un espectáculo de danza
  • 75% de los municipios carece de centros culturales, museos, teatros, salas de cine o espacio cultural multiuso
La verdad es que cuesta creer que estos números correspondan a un país tan rico en producción cultural. Justamente, el problema que piensa atacar el programa es el acceso a la cultura, ya que las subvenciones estatales tradicionalmente estuvieron dirigidas a la producción únicamente.

Vídeo oficial del programa


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